sábado, 5 de abril de 2014

Friends forever


Era solo cuestión de tiempo que mi madre se cansase de tener cajas llenas de cartas en la habitación que un día fue mi refugio, mi habitación propia. Ese hueco en el armario era demasiado goloso para seguir ocupándolo con morralla.

Ahora me toca revisitar y analizar qué parte de todos estos recuerdos de adolescencia voy a conservar. Cartas de amor, juramentos de amistad eterna, soliloquios, largas conversaciones por escrito durante las clases de filosofía... Según pasan por mis manos los folios, me asombro del número de cartas que necesitábamos escribirnos al día para comprender el mundo que nos rodeaba y me sorprende doblemente que fuésemos capaces de aprobar las asignaturas con tantísimos pájaros en la cabeza. 

martes, 8 de octubre de 2013

Amanecer en Las Palmas de Gran Canaria


Esta fotografía concentra muchas emociones que serán difíciles de borrar durante mucho tiempo. Me recuerda a una noche de insomnio en la que estudié mucho y en la que vi clarear el horizonte sobre el mar, más allá del puerto. Recuerdo el silencio roto por el ruido tempranero de los primeros coches y la ansiedad. Pero también recuerdo la magia de ver a una isla despertar que, de tanto intentar conocerla, he llegado a amar. Hasta pronto Gran Canaria, pronto nos volveremos a ver.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La vendimia


El verano se acaba y la vendimia en la Ribera se acerca. Sus uvas terminan de dorarse al sol antes de que los expertos viticultures castellanos le saquen el rico mosto y éste pase a besar la madera de la barrica que ha estado esperando paciente el momento.

martes, 24 de septiembre de 2013

Bodega de Alfonso VIII

En esta bodega en plena Ribera del Duero se hacía el vino que se servía en las mesas castellanas en tiempos de Alfonso VIII. Al menos, eso es todo lo atrás que los documentos pueden recordar por ahora. ¿Quién sabe si los romanos que rondaban por la zona ya la usaban? Quizá algún día lo sepamos. 

La bodega está excavada en la roca y por unos manaderos de agua surge el agua que refresca la estancia. Olor a frío húmedo donde las barricas descansaban lejos del caluroso verano y de la escarcha gélida del duro invierno de la Ribera. 

Hoy no huelen a vino como antaño pero pesa la historia sobre sus hombros.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Benito Pérez Galdós


En una calle del barrio de Triana, nació un día un grancanario que encantaría las mentes de tantos lectores y que, con su ojo ávido y su pluma fácil, captó tantos detalles y personajes de nuestra España decimonónica. Esta casa, por ser él uno de mis escritores favoritos, también es uno de mis rincones predilectos de Las Palmas. La casa es la típica canaria, con patios y balconadas de madera, donde un día resonaron las campanas de la puerta al abrirse para anunciar visita. Hoy, es donde se exponen los muebles diseñados con esmero por nuestro escritor, ediciones antiguas de sus obras, su barco de pescador en miniatura y un poquito de esa alma canaria que corría por su venas.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Père Lachaise

Père Lachaise, la otra ciudad de Paris, la ciudad de los muertos, donde se rinde homenaje a los grandes y a los no tan grandes y donde muchos también quedan olvidados... las puertas de sus sepulcros rotas y los reclinatorios carcomidos e invadidos por las arañas. El paso del tiempo tiene estas cosas.

Pero en la foto vemos un personaje del que no se exhibe nada en el Louvre y que, a pesar de haber fallecido en el siglo XIX, sigue teniendo montones de flores frescas rodeando su tumba. Y aquí fue donde comprendí que las historias más extrañas pueden suceder en un cementerio. 

Imagínense: una mujer muy, muy mayor llora frente a su tumba. Casi no puede andar pero, por muy mayor que sea, la lógica y las matemáticas nos dicen que nunca pudo llegar a conocerle. Aún así llora. Ronda desorientada. Va y vuelve de nuevo a la tumba. Ya por fin, acepta la despedida y desaparece en el interior de uno de esos sepulcros que parecen iglesias góticas en miniatura. La puerta oxidada rechina al abrirse y sale con sus bultos tamibién viejos del sepulcro prestado. Una última mirada y marcha. 

Estamos frente a Allan Kardec, sistematizador del espiritismo.

Gastronomía canaria


¡Qué aburridísimo resulta estudiar gastronomía! Es posible que mucha gente me contradiga y piense que es apasionante leer interminables páginas con recetas e intentar imaginar su aspecto, sabor y textura. Pero para mí, lo siento en el alma, lo interesante es comer y no imaginar que como. 

Total, aquí va una imagen de la mejor parrillada de pescado que he probado en mi vida. Fue en un pueblito de La Gomera, una deliciosa noche de verano, durante nuestra luna de miel. Por el tamaño del plato, podéis imaginar el motivo por el que los gatitos de los alrededores estaban tan gordos.

lunes, 26 de agosto de 2013

La galería de los espejos de Versalles



Aquí tenemos una foto de este agosto en la maravillosa galería de los espejos del Palacio de Versalles. Se dice mucho aquello de que una imagen vale más que mil palabras, pero yo insistiré, en este caso particular, en la limitación de sus poderes evocadores. El bloqueo del resto de los sentidos en este momento merma la capacidad de comprender con profundidad este instante.

Por eso, situémonos. Imaginemos el perfume embriagador de una masa de gente que ha esperado dos horas bajo un sol despiadado para poder entrar al emblemático palacio. Todos juntos, bien apretaditos en los escasos metros cuadrados que le tocan a cada individuo. Escasas ventanas están abiertas porque con la corriente las lámparas se bambolean y amenazan con romper sus cristales sobre las hermosas cabezas de los visitantes. Y nos falta algo fundamental, el delicado sentido del oído que dista ya de las melodías que antaño aquí resonaron en los bailes reales. La gente, impactada ante tan magnífica visión, se acelera y grita emocionada, busca el ángulo para hacer la foto perfecta o graba con sus modernas cámaras de vídeo hasta el último centímetro del espacio. Los niños se aburren, gritan, quieren agua, quieren pis y, sobretodo, están cansados. 

Y yo... Yo también estoy cansada. Y lo curioso del asunto es que lo peor está aún por llegar porque todo el mundo que ahora avanza por la gran sala tendrá que pasar por estrechos corredores que con toda probabilidad están ya embotellados y resultan a todas luces impenetrables. Y llega el momento de las preguntas de difícil respuesta: ¿Por qué la gente paga 18€ por persona para tener tamaña experiencia? ¿Por qué dejan que la gente espere dos horas a pleno sol en verano? ¿Por qué no limitan el número de personas que pueden entrar? ¿Por qué los escalones de mármol están tan desgastados que apenas existen ya? ¿Por qué? ¡Oh! ¿Por qué? Je ne comprends pas.

sábado, 10 de agosto de 2013

La batería de Santa Bárbara, Puerto de la Cruz

Hoy es el último día que he decidido dedicar al estudio de los castillos y las fortificaciones de Canarias porque tanta violencia he de reconocer que acaba por estresarme. Aunque, ciertamente, resulta fascinante el increíble peligro al que las islas afortunadas tenían que enfrentarse; piratas acechando las embarcaciones cargadas de riquezas, saqueos, incendios, secuestros, potencias europeas que codiciaban la riqueza y el poder que poseían los españoles...


Aquí una imagen de mi amor liderando la defensa de la batería de Santa Bárbara durante un ataque imaginario muy peligroso. Los cañones fueron cedidos por el Ministerio de Defensa en 1992 en memoria de los cuatro que hubo en su día pero no deja de ser impresionante verlos apuntar hacia la costa.

sábado, 27 de julio de 2013

Crónica de un huerto 15: Las flores de nuestro lugar

No le hago caso al huerto. No tengo perdón. Los días se suceden unos tras otros y yo no digo nada de nuestro huerto ni de los afanosos hortelanos que ya han empezado a recoger alguno de los frutos del duro esfuerzo. Yo no digo nada de él, pero todo el mundo que lo ve dice que está muy bonito y no les falta nada de razón. Yo también lo pienso, aunque no encuentre un ratito para subir las fotos que le hago todos los fines de semana sin faltar uno.

 Pero hoy he decidido hacer un hueco y, para mostrar algunas de sus cosas bonitas, he elegido las flores que pintan de otros colores el verde. Y no solo porque son hermosas, sino porque en esa delicada belleza también guardan el secreto de las semillas que las preparan para florecer uno y otro año.



Aquí tenéis las flores de los pepinos. Este año se han extendido muchísimo y están dando infinidad de florecitas y de los consecuentes pepinos.


Las patatas también tienen unas preciosas florecitas blancas y, como hay tantas matas juntas, quedan la mar de graciosas.


Aquí está la flor del pimiento. Yo pienso que debe ser algo tímida porque no hace más que mirar al suelo... 


Éstas son las florecitas de las judías bajas. Las pobres andan dando poca producción por el momento pero que son lindas no se les puede negar.


Las más grandes son sin duda las flores del calabacín. Tienen unos colores naranjas preciosos y según se abren van abriendo camino al calabación que crece en la mata. 

Aquí la flor del tomate, uno de los grandes protagonistas de nuestro huerto. Muchas flores tienen las muchas tomateras que tenemos y yo sé que la hortelana jefa está asustada en su fuero interno de los muchos botes que potencialmente tendremos que apañar. Pero dejemos actuar a la naturaleza y a ver qué pasa... 


Las berenjenas también parecen algo tímidas, pero tienen un colorcito morado bien simpático. 


Las judías trepadoras, subiendo por su andamio...


Y, claro está, tenemos esta florecita de la que un día saldrá una sandía redonda y gorda.